
No deja de ser curioso que el mismo año que la vida parece que se me rompa a pedacitos, vuelva la ilusión por estas fechas, recuperar los buenos momentos con la familia y aprender a apreciarlos como se merecen.
A veces la vida te sorprende y te enseña a apreciar del modo mas insospechado esas cosas y personas que damos por sentado que estaran ahí siempre, nada más erróneo, hay que vivir al instante y saber aprovechar el momento. Para no arrepentirnos de nada después, sobretodo de lo que nos dejamos sin hacer y sin decir.